El Equipo Bogotá de Levantamiento de Pesas, dirigido por Alicia Romero (arriba, tercera de izq. a der.), quien regresó y espera volver a poner este deporte en los más ato, sobre todo en los Juegos Nacionales. 2027. Foto IDRD.
Campeona, entrenadora, esposa y madre, esta cartagenera “bogotanizada” es histórica en el levantamiento de pesas. Tras un año por fuera, regresó a la capital a buscar devolverle la gloria a la capital en esta disciplina.
Por Carlos A. Gracia B. Periodista Deportes OAC
Bogotá D. C., 7 de abril de 2026.- Si usted la ve en el gimnasio y no lo determina, no piense que es un ogro, que está brava o es de mal humor.; lo que pasa es que es seria, está concentrada en su trabajo; si lo ve, lo saluda y sigue en lo suyo. No es que sea malgeniada, porque si se la encuentra por la calle o en algún otro lugar, la ve sonriente, alegre, atenta.
Esa es Alicia Romero, una mujer poderosa en todo el sentido de la palabra. Buena hija y hermana, muy buena alumna, fue deportista, campeona, y ahora es entrenadora, esposa y madre, y es la responsable del levantamiento de pesas en Bogotá, deporte que espera volver por sus fueros y ser protagonista este año, y el próximo, especialmente en el gran reto de los Juegos Nacionales 2027.
Regresó para triunfar
Alicia Romero ha trabajado 13 años con el IDRD en el sector de alto rendimiento, con buenos resultados. Pero en 2025 hizo una pausa. Se fue a trabajar a Paraguay, para ayudar en ese país al proceso de los Juegos Suramericanos Junior, que se realizarán en Panama del 12 al 25 de abril próximo.
Su ausencia se notó porque Bogotá bajó notablemente en levantamiento de pesas el año pasado. Y ahora en 2026, en su regreso, tiene el inmenso reto de recuperar a las estrellas lesionadas, y enderezar el camino de las nuevas generaciones, los que serán el reemplazo de esos que nos han dado gloria.
“Bueno, este año vuelvo a mi casa, donde he sido entrenadora mucho tiempo. Estoy feliz y dispuesta a darlo todo para volver a poner en alto a Bogotá. Hoy encontramos el equipo de Bogotá con algunas dificultades, vamos a trabajar con todo para retomar el rumbo y volver a ser muy competitivos”, dijo.
Y agregó que “nuestros atletas principales están en un proceso de recuperación, de lesiones que vienen de años pasados y en este momento tenemos en el caso de nuestros atletas como Jenny Álvarez, Santiago Rodallegas, Rosivé Silgado, Alejandra Álvarez, que son atletas que vienen con el Equipo Bogotá durante muchos años y les han dado glorias a Bogotá, pero que hay esta etapa de recuperación, con muy buenas expectativas, su proceso de recuperación va muy bien y este año nos vamos a enfatizar sobre todo ni de son recuperarlos para lograr llegar muy bien a los Juegos Nacionales 2027”.
Alicia Romero, una mujer empoderada en el levantamiento de pesas. Foto IDRD.
De igual forma, se va a trabajar en todas las reservas deportivas que se tienen, ya que hoy hay un grupo de chicos y chicas que van en un proceso de un trabajo arduo, de los cuales ya a hay preseleccionados para el Mundial Sub-17 de este año, que será en Cali del 5 al 11 de julio, así como otros que van a Juegos Suramericanos de la Juventud. Hay un trabajo bueno y lo vamos a fortificar, porque también hay chicos que apuntan a los Juegos Intercolegiados, que tienen buen futuro.
Amorosa y estricta
Alicia Milena Romero Cabrera nació en Cartagena el 11 de julio de 1975 en el hogar de Arcelio y Alicia, siendo la cuarta de cinco hermanas, que son, en su orden, Sulay, Sandra, Patricia y luego de ella, la menor, Marisela. Y hay uno menor, Arcelio, hijo de su papá, al que acogieron doña Alicia y sus hijas y con el que mantienen siempre en contacto.
Alicia es la única que se dedicó al deporte. No era inquieta, pero si algo retraída, solitaria, nada “compinchera”, por lo que no son muchas sus amigas; solo del colegio -incluso tienen hoy un grupo de WhatsApp y se mantienen en contacto.
Estudió en el Colegio Comfenalco, en el que apoyaban mucho el deporte. Se lucía en educación física, donde la rotaron en varios deportes, como el softbol, hasta que llegó a las pesas y le gustó. Y como era acuerpada, se le facilitó practicar esa disciplina. Y ahí comenzó su historia deportiva.
Era buena estudiante y la única materia que le puso problema fue física, pero lo superó. Terminó el bachillerato y se fue a estudiar Nutrición y Dietética en la Universidad del Atlántico. Se vinculó a la Liga de ese departamento y fue campeona en los Juegos Nacionales de 1996. Siguió mostrando sus condiciones y fue cuando apareció Bogotá, que le ofreció venirse a competir por la capital y a estudiar acá; los entrenadores eran Pedro Calvijo y el cubano Madrid Alquer.
En 1999 Aceptó la propuesta y llegó a la capital a entrenar y a estudiar, porque quería homologar en la Universidad Nacional todo lo de Nutrición y Dietética, pero no le valieron nada, le tocaba arrancar de cero. Optó entonces por estudiar Educación Física en la Corporación Universitaria Cenda, donde hizo el Técnico Profesional en Entrenamiento Deportivo; después cursó la Licenciatura en Educación Física ahí mismo. Y cerró su ciclo académico en la Universidad del Cauca hizo la Maestría en Deporte y Actividad Física.
Ya vinculada al IDRD, el Instituto le brindó el apoyo necesario y la vinculó al programa “Deportista Apoyado”, para que entrenara tranquilamente y pudiera seguir con sus estudios. Entrenaba en el día y estudiaba por la noche.
En los Juegos Nacionales de 2000 ya compitió por Bogotá y fue campeona; vinieron muchos más éxitos. Alicia es gradecida con María Jimena Muñoz, quien dirigía en esa época la parte sicosocial del IDRD -lo que hoy es el SIAB-, que fue la persona que la apoyó incondicionalmente. Sus logros fueron varios, hasta que llegó la lesión que la hizo poner fin a su carrera deportiva.
Al retirarse, fue vinculada laboralmente al Instituto en el área de recreación bajo la dirección de Óscar Ruiz. Luego en 2012 pasó a Jornada Escolar Complementaria en un colegio de El Tunal, como entrenadora y formadora en levantamiento de pesas.
En 2014 el entonces coordinador del sector olímpico o convencional (hoy es el jefe del área de Alto Rendimiento), William Nieto, la llamó para que ayudara al entrenador de entonces, “el profesor Alfredo, cubano, ya de edad. Le aprendí mucho y él se fue para Miami con su esposa en 2015, y yo asumí el equipo de Rendimiento en 2015. Ese año nos fue bien en los Juegos Nacionales y ahí inició todo el proceso hasta hoy con el IDRD”.
Desde que está con el grupo, comenta que “he tenido grandes deportistas como Estiven Villar, un talentoso que infortunadamente sufre una enfermedad que lo ha ido menguando. Y otros como Yenny Álvarez, aguerrida y campeona mundial, Santiago Rodallegas, Rosivé Silgado, Alejandra Álvarez, todos en proceso de recuperación de fuertes lesiones, como te dije, y las ya retiradas Leidy Solís y Ubaldina Valoyes, admirables todos”.
Fue campeona, hoy es entrenadora, además de esposa y madre. Poderosa Alicia Romero. Foto IDRD.
Y hoy, a su regreso, tiene un grupo al que le apuesta y está segura, que será el futuro de este deporte en Bogotá y muchos de ellos lo serán de Colombia, como Kevin Urrego, Sergio Muñoz, Gilbert Grijalba, que lideran ese grupo, y detrás de ellos Nicole Ruiz, Yelena Restrepo, Rosmary Villar y Sharon Díaz.
Entrenadora y madre
En ese grupo de nuevo valores de las pesas en Bogotá, entra su hija Olga Sofía Cabezas Romero, quien a sus 14 años tiene muy buena talla, contextura física, ha sido campeona nacional infantil y lleva unas marcas bastante llamativas, ayudada -además-, por su deseo de llegar lejos en esta disciplina. “Mami, yo quiero ser como Yenny Álvarez, me dice Sofi. Y eso me gusta, porque es ambiciosa, está enfocada y tiene metas claras”, asegura Alicia.
Este tema de su hija lleva a algo que es muy importante en el rol de Alicia Romero en su papel de madre y entrenadora. En ambas es estricta pero maternal, una combinación que le ha dado éxito, porque sabe que con todo su grupo tiene que ejercer ambos… esa es la clave.
“Uno como entrenadora pasa a jugar un papel muy importante para el deportista. Ellos, por diversos motivos, a veces viven momentos de soledad, como que se sienten abandonados, que nadie les presta atención cuando requieren una voz de aliento, de apoyo para tranquilizarse, solucionar y que se encarrilen de nuevo. Yo me identifico mucho con ellos y así he aprendido a entenderlos, a decirles que sé que ellos no son máquinas, que son seres humanos y que tienen sentimientos, como cualquiera, y que por eso los entiendo”, aseguró.
Indicó también que “yo soy de corazón noble, me gusta ayudar a las personas. Soy muy sensible también, pero tengo mi carácter fuerte y cuando tengo que ser dura, los soy y les exijo mucho. Tienen claro que una cosa es la confianza y otra la posición entrenador-atleta. Por eso hay respeto de ambas partes. Pero ellos también necesitan de la parte humana mía, de ese toque maternal, y lo encuentran también”.
Con relación a su hija Sofía, en casa son madre e hija y hablan de todo y de los entrenamientos. Ya en el gimnasio, son entrenadora-alumna, no hay preferencias ni nada, y eso le ha quedado muy claro a su hija. “Sofi lo tiene claro. Acá es un más y le exijo a veces incluso más que a los demás. Es que donde yo sea condescendiente con ella la embarro; acá no hay preferencias, es una más; ella debe cumplir como cualquier alumno. Obvio que se me parte el corazón, pero si algo tengo claro, es que con todos debo ser la misma”, dijo.
Pequeñas cosas
Alicia está casada con Edwin Cabezas, quien fue deportista y hoy trabaja también en la parte deportiva. Tienen tres hijas: Susan, de 24 años quien estudia sicopedagogía en la Universidad Nacional, y también administración deportiva; Olga Sofía, de 14, deportista y estudia virtual, y la menor es Abigail, de 4 años, que está en jardín. Son cristianos y, a pesar de las ocupaciones, todos los domingos van a la iglesia.
Por estar ambos en esto del deporte se entienden muy bien y se apoyan. Y cuentan con el apoyo de sus familias para todo lo que tenga que ver con sus hijas; además, tienen a la señora que les ayuda en la casa y eso les da tranquilidad.
Los dos son muy fieles a sus padres y por eso cada fin de año los visitan en Cartagena. A Alicia le encanta compartir con sus padres “porque ellos significan todo para mí. Fueron las personas que me apoyaron para ser hoy quien soy. Viven orgullosos de mi y cada vez que viajo a una competencia y me van bien, le cuentan a toda la gente del barrio y a los conocidos. Y cuando Bogotá me ha premiado como la mejor entrenadora, mejor dicho, es una locura. Es mi hija, les dice (risas)”.
“Me fascina ir a Cartagena a verlos, a la casa del barrio El Campestre, donde me crecí. Aunque yo no fui mucho de jugar en la calle, tengo conocidos y cada vez que voy me felicitan por cómo me ha ido. Y hablamos y recordamos cosas de la infancia”, indicó.
De todos los países que ha visitado le encanta Puerto Rico, aunque también le fascina Cancún (México) y República Dominicana. Le gusta ir en familia a cine y compartir esos momentos.
Actualmente es la entrenadora del IDRD, y está también con la Selección Colombia en la categoría U7. De hecho, será quien dirija en el Mundial Juvenil de Cali del 5 al 11 de julio.
Su máximo sueño es gana medallas en los diversos torneos a los que asiste con sus deportistas, y ganar, por fin, una medalla olímpica. Ya la rozó con Yenny Álvarez y Santiago Rodallegas…se le escapó por muy poco. Y ahorita está enfocada en eso, en recuperarlos a ellos dos y apuntarle a Los Ángeles 2028. Ese es el máximo anhelo de esta mujer “superpoderosa”.
Con Alicia Romero cerramos el Mes de la Mujer, y éste fe el mensaje que les dejo a todas: “Para las mujeres, esas mujeres valientes, sabias, que hayan tenido un feliz mes de la mujer, que sigan siendo esas mujeres luchadoras, esas mujeres que se esfuerzan día a día para ser mejores y por sacar adelante a su familia. Somos el pilar fundamental de esta sociedad, porque somos madres, somos hijas y luchamos cada día por sacar adelante este país”.
OFICINA ASESORA DE COMUNICACIONES IDRD – BOLETÍN 737
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