Bogotá le da un nuevo impulso a la práctica del golf público en el parque La Florida
El campo se encuentra disponible para la práctica de las y los bogotanos desde el 1 de septiembre, tras la recuperación liderada por el IDRD junto con la Federació
• Los parques y escenarios públicos de Bogotá han acompañado el crecimiento de Rock al Parque y su consolidación como uno de los referentes culturales de la ciudad.
• El Simón Bolívar, el Olaya Herrera, La Santamaría, El Tunal y El Renacimiento hacen parte de un recorrido que destaca el aporte del IDRD al encuentro ciudadano y al disfrute del espacio público.
Bogotá, D. C., 9 de octubre de 2026.- Antes de las grandes tarimas y de las multitudes, hubo un lugar para encontrarse. La historia de Rock al Parque también es la de los parques y escenarios públicos que abrieron sus puertas a la música y a generaciones de bogotanas y bogotanos.
Uno de los antecedentes del festival se remonta a 1994, cuando el parque Olaya Herrera acogió un encuentro de dos días. El Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) facilitó el escenario con un compromiso sencillo: devolverlo limpio. Ese acuerdo vinculaba desde el comienzo la posibilidad de disfrutar la música con la responsabilidad de cuidar el espacio público.
En 1995 nació oficialmente Rock al Parque. Su primera edición reunió al público en el estadio Olaya Herrera, el parque metropolitano Simón Bolívar, la entonces plaza de toros La Santamaría y la Media Torta. Bogotá comenzaba a construir una tradición musical en lugares que ya hacían parte de su vida cotidiana.
Buena parte de esa historia ha transcurrido al aire libre, sobre el césped y bajo el sol o la lluvia. Los parques ofrecían espacio, ubicación y acceso para reunir a artistas y públicos alrededor de la música.
La búsqueda de esos lugares abiertos también dio origen al nombre del festival. Rock al Parque expresaba una forma de acercar la música a la ciudadanía y de reconocer el espacio público como lugar de convivencia.
Entre 1995 y 2003, el festival recorrió distintos escenarios de la capital. En 1996 regresó al Olaya Herrera y al Simón Bolívar; en 2001 incorporó los parques El Tunal y El Renacimiento, acercando su programación a otros sectores de Bogotá.
El Simón Bolívar como casa del rock bogotano
El parque metropolitano Simón Bolívar ha acompañado al festival desde su primera edición. Con el paso de los años se consolidó como su principal sede y, desde 2004, concentra la programación central de Rock al Parque.
Durante los días del festival, sus zonas verdes cambian de apariencia. A los espacios que habitualmente reciben a familias, ciclistas, caminantes y deportistas llegan tarimas, guitarras y baterías, junto con miles de personas que se reúnen para escuchar a sus artistas.
Después de los conciertos, el parque recupera su actividad cotidiana. Esa convivencia entre usos recreativos, deportivos y culturales muestra la importancia de contar con escenarios públicos que respondan a distintas necesidades de la ciudadanía.
Los parques en el regreso de la música en vivo
En 2020 y 2021, la pandemia interrumpió el encuentro presencial de Rock al Parque con su público. La programación se trasladó a la virtualidad, mientras la ciudad esperaba recuperar los conciertos al aire libre.
En agosto de 2021, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) realizó los Conciertos de Prueba en los parques Ciudad Montes y de los Novios. Fueron experiencias piloto de reactivación de los eventos culturales masivos, distintas de las ediciones oficiales de Rock al Parque. Estos espacios permitieron retomar gradualmente el encuentro con la música en vivo.
En 2022, Rock al Parque regresó al Simón Bolívar. El parque volvió a recibir a un público que había esperado dos años para reencontrarse frente a las tarimas.
Una nueva edición en el Simón Bolívar
En 2026, Rock al Parque llega a su edición número 30. Del 10 al 12 de octubre, el parque metropolitano Simón Bolívar recibirá nuevamente al festival, esta vez con cuatro escenarios. La celebración también incluye actividades en otros puntos de Bogotá.
Han cambiado las bandas, los sonidos y las generaciones que asisten al festival. La relación con los espacios públicos permanece: allí se han formado recuerdos compartidos y una tradición que reúne a quienes llegan por primera vez con quienes han acompañado esta historia durante años.
Para el IDRD, esta historia refleja el valor de administrar y conservar escenarios al servicio de la ciudadanía. Los parques que han recibido al festival también ofrecen oportunidades cotidianas para la recreación y el deporte. Cuidarlos y promover su uso contribuye al bienestar de las y los bogotanos y al disfrute responsable del espacio público.
La memoria del festival vive en quienes recuerdan su primer concierto, una canción compartida o el regreso de una banda. También está ligada a esos lugares que han recibido a artistas y públicos en distintas etapas de la ciudad.
Celebrar la edición número 30 es reconocer también los lugares que hicieron posible este encuentro. En el mismo parque donde resuenan las guitarras, Bogotá seguirá encontrándose para caminar, jugar y hacer deporte.
OFICINA ASESORA DE COMUNICACIONES IDRD – BOLETÍN 893
El campo se encuentra disponible para la práctica de las y los bogotanos desde el 1 de septiembre, tras la recuperación liderada por el IDRD junto con la Federació